6 libros infantiles para cuidar la inteligencia emocional de los niños

Algunos cuentos ayudan a hablar de emociones sin poner al niño contra la pared. Cuando una emoción aparece en un personaje, resulta más fácil reconocerla, nombrarla y conversar sobre ella con naturalidad. En la infancia, esa distancia importa: permite pensar en lo que se siente sin convertir cada lectura en una explicación sobre cómo hay que comportarse. Algunas razones importantes por las que debemos favorecer una buena inteligencia emocional en los niños son:

  • Mejora la capacidad de comunicación: Cuando un niño aprende a reconocer lo que siente, suele poder expresarlo con más claridad, algo que mejora mucho la forma en que se relaciona con los demás.
  • Promueve la empatía y el respeto por los demás: Cuando los niños tienen una mayor conciencia de sus propias emociones, también son capaces de entender y respetar las emociones de los demás. Esto les permite desarrollar una mayor empatía y una actitud más tolerante y comprensiva hacia los demás.
  • Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad: Los niños que han desarrollado habilidades para manejar sus emociones tienen menos probabilidad de sentir estrés y ansiedad. Aprenden a identificar qué emociones les causan malestar y a buscar formas concretas de manejarlas.
  • Mejora la toma de decisiones: Los niños que son conscientes de sus emociones y las de los demás son capaces de tomar decisiones más informadas y equilibradas. Al ser capaces de evaluar los sentimientos y necesidades de los demás, pueden tomar decisiones que sean beneficiosas tanto para ellos como para los demás.
  • Fomenta la resiliencia: Los niños que tienen una mayor inteligencia emocional son capaces de recuperarse más fácilmente de situaciones estresantes o traumáticas. Aprenden a manejar sus emociones con recursos concretos y a encontrar formas de enfrentar los desafíos que se les presentan.

A continuación, te recomiendo algunos libros que pueden ayudar a los niños a comprender y regular sus emociones, a desarrollar la empatía y a aprender sobre las relaciones interpersonales.

  • El monstruo de los colores de Anna Llenas.
  • Los hilos invisibles de Montse Torrents y Matilde Portalés.
  • Las Emociones de Nacho de Liesbet Slegers.
  • ¿Qué necesito cuando me enfado?, de Tania García.
  • Las pequeñas (y grandes) emociones de la vida de Montse Gisbert.
  • Así es mi corazón de Jo Witek.


Cómo elegir libros sobre emociones sin caer en la lección

Algunos cuentos ayudan a hablar de emociones sin poner al niño contra la pared. Cuando una emoción aparece en un personaje, resulta más fácil reconocerla, nombrarla y conversar sobre ella con naturalidad. En la infancia, esa distancia importa: permite pensar en lo que se siente sin convertir cada lectura en una explicación sobre cómo hay que comportarse.

Un buen libro emocional no tiene que nombrarlo todo. A veces basta con que un personaje se enfade, se bloquee, tenga celos o necesite consuelo para que el niño pueda mirar esa emoción desde fuera y hablar de ella con menos presión.

Qué puede hacer el adulto después de leer

Después de una lectura así, no hace falta cerrar con una moraleja. Puede ser más útil comentar una escena concreta, preguntar qué habría hecho el niño o simplemente dejar que la historia repose. La conversación emocional nace mejor cuando el adulto no tiene prisa por convertir el libro en enseñanza.

Ese es el valor de la literatura infantil en este terreno: permite hablar de cosas delicadas sin señalar directamente al niño.

Para seguir leyendo

Puedes seguir leyendo por aquí: Guías de lectura infantil.

Si buscas una historia con más gancho: Libros infantiles de Tomás A. Perantón.

Y para conocer mejor mi enfoque: Tomás A. Perantón.

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